300.000 KM/S [sobre Ande (1926) de Alejandro Peralta]
Las vanguardias en sí no son muy amigas de los aniversarios porque, en cierto modo, una de sus derivas es la suspensión del tiempo. Al menos del que se parece a una línea que vuelve sobre sí misma y que avanza para que nada avance. En ese sentido, es lo que ha sido en gran parte el movimiento especular de la modernidad: que todo cambie para que no cambie nada y es donde nos encontramos el día de hoy. Guerras, enfermedades y precarización, por un lado, pero por otro, avances exponenciales en tecnología, ciencia, comunicación y conocimiento. Ese fue el contexto también de las vanguardias hace cien años y probablemente sea el tono de lo que nos quede de siglo. Un mundo se precariza violentamente de manera general y otro, particular, se especializa y da esperanzas a quienes pueden pagarlas. La gran pregunta de fondo es si, en efecto, el siglo XXI es una extensión específica del XX, o incluso del XIX, o si estas escr...